Congresos de la Universitat Politècnica de València, II Congreso Internacional de Investigación en Artes Visuales. |< real | virtual >| ANIAV2015

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Mamá estuvo aquí: imagen, cuerpo y memoria en el arte visual contemporáneo
isadora guardia calvo

Última modificación: 25-06-2015

Resumen


“En esta serie, parto de diapositivas proyectadas sobre mi cuerpo para intentar “recordar y rescatar a la madre que jamás conocí”. Tal vez, más que una legitimación del pasado, sea una certificación del futuro: “Mirta, aunque muerta, tuvo un futuro, yo soy ese futuro”.

Puede que esta serie resulte algo contradictoria en su lectura, y aunque mi propósito es enfocarme en la relación específica con mi madre, el Proceso de Reorganización Nacional no es un dato menor, e ineludiblemente creo que debe ser mencionado. No me interesa abordarlo, desde el punto de vista social. Si lo planteo, es sólo para contar con un dato más a la hora de elaborar un encuentro con mis sentimientos y sensaciones.

En estos autorretratos el nivel de exposición es altísimo, sentí necesario reconocerme de pleno en la imagen, para luego reconstruir, armar, esbozar mi pasado, y al mismo tiempo hacer un trabajo similar con miras a un futuro, el de mi madre. Por esto, para mí, este proyecto se establece como la legitimación de una memoria.” (Verónica Meggi, 2007)1

La obra de Verónica Meggi, así como de otros artistas, en un gran número mujeres latinoamericanas, pone de manifiesto la urgencia de entretejer lo real y lo virtual con el objetivo de recuperar un espacio-tiempo arrebatado. Los acontecimientos históricos producidos a lo largo y ancho de América Latina principalmente entre la década de los 70 y 80 suponen una situación de limbo emocional para miles de personas que, en algunos casos, encuentran en la producción artística un modo de resiliencia además del modo de crear políticas de restitución. La violencia y la desaparición hacen del trauma un estado permanente en una generación de hijos e hijas negados a ojos del poder hegenónico.

Si Derrida (1991) inauguró una época de virtualización del acotencimiento donde la Guerra del Golfo no tenía lugar al ser convertida en espectáculo televisivo, si los años 90 se conviertieron en la década por excelencia para negar la realidad o, al menos, sospechar de ella de manera constante (J. Sánchez-Navarro, A. Hispano, 2001); esta última década del nuevo siglo vuelve a poner de manifiesto la importancia de la imagen para presentar la realidad. Decimos presentar y no representar porque este estudio parte de una premisa: una realidad que no existió, que no se dió. Por tanto no es posible representar, volver a presentar, aquello que no sucedió. El asesinato y la desaparición sistemática de hombres y mujeres, el robo de niños y las adopciones ilegales produjeron una realidad que nunca debería haber existido. No obstante, la necesidad de lo corpóreo como un lugar cierto, físico, soporte y orilla en la que refugiarse irrumpe de una manera evidente en una serie de artistas visuales que lo entienden como punto de partida y llegada al tiempo.

La obra de Verónica Meggi, de Lucila Quieto y La Escuela Cultura Popular Mártires del 68 tienen en común el trabajo con la fotografía como un proceso, paso necesario entre pasado y futuro. El mapping y el collage permiten esa búsqueda que los autores entienden imprescindible para por fin, poder ser. Crear “álbumes familiares ficticios” podría entenderse en cualquier otra circunstancia una psicopatología pero, en estas propuestas, es posible atisbar un proceso de curación.

1http://sombrasenllamas.blogspot.com.es/2013/03/veronica-maggi-fotografa-cordobesa.html Última visita 16/03/2015

http://dx.doi.org/10.4995/ANIAV.2015.1052


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