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Gravedad y levitación en la obra de Eduardo Chillida
MARIA DEL CARMEN DOVALE CARRIÓN

Última modificación: 26-06-2015

Resumen


El hecho de ser escultura implica para Eduardo Chillida hablar de peso, de gravitación. Si algo está físicamente en el espacio es precisamente porque pesa, porque las leyes de la gravedad le afectan. Incluso los objetos-idea dibujados a lápiz van a sufrir los efectos de la gravedad y buscarán su estabilidad a través de otros elementos de la composición.

Pero hablar de gravedad no significa poner una gran cantidad de materia en contacto sobre el suelo. Todo lo contrario. El autor intenta evadirse de su efecto de forma que su presencia se haga todavía más fuerte. Para ello, utilizará la fuerza de la levitación, una fuerza que actúa justo en sentido contrario a la de la gravedad, y que vincula el elemento con el cielo en lugar de con la tierra. Gravedad vs levitación no deja de ser el binomio cuerpo y alma.

En el caso de la mesa de Luca Pacioli, estamos ante una gran superficie horizontal cercana al suelo que apoya en tres elementos que, por su posición respecto a la superficie, quedan camuflados a ojos del espectador. El hecho de no tener conciencia de esos tres apoyos a la vez puede hacer pensar que la mesa que pesa varias toneladas flota, huyendo así de las leyes de la gravedad. Y eso, sin duda, genera una gran sorpresa en el espectador. Cuanto más grande la masa, más interesante el contraste.

El objetivo final de esa lucha entre gravedad y levitación es sin duda  que el elemento quede en equilibrio, Pero ese equilibrio no se referirá únicamente a un equilibrio estático de fuerzas, sino también a un equilibrio formal basado en la búsqueda de los extremos que llevará a una mayor expresividad de la obra.

http://dx.doi.org/10.4995/ANIAV.2015.1100


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