Congresos de la Universitat Politècnica de València, IV Congreso Internacional Estética y Política: Poéticas del desacuerdo para una democracia plural

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La función política del arte a través de la industria cultural.
Camilo Segura Moreno

Última modificación: 27-09-2019

Resumen


El término industria cultural nos remite directamente tanto a elementos estéticos como políticos. Los cambios materiales que tuvieron lugar en el siglo XIX y XX produjeron un cambio cualitativo en la forma de producir y recibir arte. Frente a algunas posiciones más favorables a estos cambios, como la de Walter Benjamin, Adorno y Horkheimer criticaron los efectos políticos y sociales que esta industria cultural tienen para las sociedades. Como leemos en Dialéctica de la Ilustración, estos nuevos métodos artísticos forman parte del mismo sistema capitalista que rechaza aprovechar la técnica para cuestiones sociales como acabar con el hambre.

Partiendo de este análisis, pretendemos mostrar tres consecuencias políticas fundamentales que nos permitirán entender mejor la relación entre estética y política. Por un lado, el ocio como extensión del trabajo, convirtiéndose el primero en el nuevo opio del pueblo. Por otro lado, el papel que la publicidad desempeña en las sociedades, que ayuda a mantener la distancia entre lo que somos y lo que queremos ser, así como convertir la elección de consumo en un sustitutivo de la democracia. Por último, la obligación de estar al día, repetir mecánicamente las palabras que todos pronuncian y, en definitiva, hacer lo que todos hacen, muestra la capacidad de exclusión social de la industria cultural de aquellas personas que no se someten al sistema hegemónico.

También se tendrán en cuenta los cambios producidos en los últimos años, en los que el neoliberalismo ha hecho todo lo posible por propagar un arte social, incluso crítico, consiguiendo convertir estas prácticas, que anteriormente podíamos considerar disidentes, en inofensivas para el sistema, lo que Alberto Santamaría ha catalogado como “alta cultura descafeinada”, y que haría referencia a los mecanismos de absorción y asimilación que el capitalismo posee.

No obstante, frente a este poder cuasi omnicomprensivo que desempeña la industria cultural, el propio arte será el que nos dé algunas herramientas para combatir al sistema dominante. Si el arte supone una crítica de lo existente, podrá mostrarnos aquello que todavía no es, pero puede llegar a ser. Esto es, mostraremos la función del arte como herramienta crítica frente al orden hegemónico, abriendo nuevas vías y caminos intransitados; en definitiva, su capacidad para, como refiere Eduardo Galeano en “La función del arte/1”, ayudarnos a mirar, tanto lo que ya es como lo que puede llegar a ser.

 


Palabras clave


Industria cultural; Estética; Política

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