Congresos de la Universitat Politècnica de València, I Congreso Internacional sobre Fotografia: Nuevas propuestas en Investigacion y Docencia de la Fotografia

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Asís Cabrero y la fotografía. Paradigma de uso de la fotografía como cuaderno de viaje.
maría josé aldea hernández

Última modificación: 01-11-2017

Resumen


Francisco de Asís Cabrero (Santander 1912 - Madrid 2005) completó su trayectoria profesional como arquitecto con la realización de numerosos viajes internacionales. Estos itinerarios comenzaron como una serie de viajes profesionales, pero evolucionaron hacia ambiciosas travesías en solitario que encerraban el propósito declarado de recopilar datos y experiencias para la realización de un libro de historia de la arquitectura, "el libro" como él mismo llamó a sus Cuatro Libros de Arquitectura (Madrid: COAM, 1992).

Cabrero realizó cerca de veinte viajes internacionales en poco más de dos décadas, entre 1953 y 1976, lo que le convirtió sorprendentemente en el gran aventurero de su generación, y documentó sus travesías por los cinco continentes mediante un importante número de fotografías. Estas imágenes, que fueron clasificadas y guardadas por el propio arquitecto en una genial caja de negativos, se encuentran en su mayoría perfectamente conservados y organizados según el trayecto. Se trata de más de 3000 elementos, la mayoría de los cuales son negativos de medio formato y película en blanco y negro, aunque también utilizó contados carretes en color.

La temática fotografiada por el arquitecto en sus viajes es principalmente la arquitectura, tanto histórica como contemporánea, y el paisaje. En menor medida aparece algo de fotografía de tipos sociales, con fines antropológicos y sociológicos más que sociales, así mismo aparecen algunas fotografías familiares.

Asís Cabrero, en sus viajes, usó prácticamente en exclusiva la fotografía como su cuaderno de viaje, lo que supone la superación el tradicional boceto arquitectónico como instrumento de representación principal para la toma de apuntes. La fotografía se convierte así, para Cabrero, en la herramienta documental de sus travesías, y convierte al arquitecto en uno de los infrecuentes casos, en el ámbito de la arquitectura moderna española, en que el lápiz queda relegado a un segundo plano en la realización del romántico diario del idealizado Grand Tour arquitectónico. Se podría decir que comparte esa conciencia moderna de Le Corbusier, para el que no existen civilizaciones antiguas sino herramientas antiguas. Los arquitectos del Movimiento Moderno europeo, original de principios del s. XX, prodigaron su amor y confianza ciega por lo industrial y los avances técnicos que estaban viviendo en todos los ámbitos de la vida, desde las innovadoras fábricas a los medios de transporte como el barco y el joven avión, sin olvidar, por supuesto, las máquinas, en general, y la máquina para tomar fotografías, en particular.

Este hecho supone un paso más hacia la anhelada modernidad de la arquitectura española, propiciada por un arquitecto pionero en muchos ámbitos de la técnica y la construcción. Francisco Cabrero fue el más prolijo de sus contemporáneos en cuanto a sus expediciones internacionales y el abanderado de los tiempos modernos que tiene por diario y cuaderno de apuntes sus inseparables carretes de fotos.


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