Congresos de la Universitat Politècnica de València, I Congreso Internacional sobre Fotografia: Nuevas propuestas en Investigacion y Docencia de la Fotografia

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Fotógrafos anónimos. Una aproximación a la fotografía encontrada
Raquel Baixauli Romero, Esther González Gea

Última modificación: 18-10-2017

Resumen


A finales del siglo XIX, la fotografía se convirtió en el pasatiempo perfecto de las clases altas gracias a los avances técnicos que transformaron el medio. Se calcula que en el Madrid de entresiglos existían no menos de mil fotógrafos amateurs y hasta más de tres mil en Barcelona. A medida que avanzaron los años, el aparato fotográfico pasó a ser un objeto común, hasta tal punto que, pasada la primera mitad del siglo XX, cualquier familia de clase media contaba con una cámara en sus hogares. Este hecho propició la progresiva acumulación de imágenes fotográficas y condicionó el destino de muchas de ellas: el olvido.

Entrado el siglo XXI, y ante la imposición de generar cada vez más material dentro del marco de la iconosfera, nos afanamos por rescatar imágenes del pasado condenadas al silencio gracias, entre otros factores, a la reciente preocupación por la memoria, la imposición de la llamada cultura digital y el auge de los estudios visuales, tratando de hacer justicia a aquellos nombres obviados en la resbaladiza Historia de la fotografía.

En los últimos años hemos asistido a la puesta en valor del trabajo de fotógrafos desconocidos. El caso más sonado ha sido el de la fotógrafa americana Vivian Maier, aunque en el ámbito nacional también hemos visto resurgir las obras de fotógrafos que han puesto en relieve esta disyuntiva, como Virxilio Vieitez, Luis Ramón Marín, Milagros Caturla o Ximo Berenguer.

La denominada fotografía vernácula genera cada vez mayor interés entre los aficionados y teóricos de la fotografía, como Robert Flynn Johnson, conservador jefe de la Fundación Achembach para las Artes Gráficas de San Francisco, dado su carácter utilitario, doméstico y heterotópico, siguiendo a Clément Chéroux.

La escasa atención que suscita la autoría de estas imágenes silenciosas, silenciadas, nos obliga a respondernos a una pregunta que aparece repetidamente. ¿Cuál es el factor que verdaderamente determina que una fotografía ingrese en el olimpo de las obras maestras?

En esta línea camina la presente comunicación, cuyo objetivo fundamental es cuestionar los paradigmas que rigen la noción misma del valor fotográfico y su propia naturaleza ambivalente; preguntándonos dónde se encuentran los límites entre lo válido y lo excluido, reformularemos la idea de un archivo fotográfico vivo, que se hace extensible a la Historia como disciplina, una disciplina viva que continúa reescribiéndose.


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