Congresos de la Universitat Politècnica de València, I Congreso Internacional sobre Fotografia: Nuevas propuestas en Investigacion y Docencia de la Fotografia

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LA RAÍZ FOTOGRÁFICA DE LA TARJETA POSTAL
BEATRIZ SÁNCHEZ TORIJA

Última modificación: 01-11-2017

Resumen


La tarjeta postal es un fenómeno directamente relacionado con el medio fotográfico. Las vistas monumentales, los panoramas de distintos parajes o las anécdotas más pintorescas son temáticas tratadas por la postal que ya habían sido desarrolladas por el dibujo, el grabado y, posteriormente, por la fotografía… Y es que la tarjeta postal actuó como continuadora de una tradición, pero supuso mucho más de lo que en su momento fueron las colecciones de imágenes monumentales o animadas ya que contó con una difusión mayor. Su manejable tamaño, el uso de técnicas fotomecánicas y la producción en serie contribuyeron a abaratar los costes de un producto que, de otra manera, habría sido nuevamente considerado como un artículo de lujo.

Desde la década de los 70 –concretamente desde 1872– estaba permitido el envío de postales en España, y fueron sobre todo los periodistas y las personas relacionadas con el mundo de la impresión quienes más las utilizaron. Hubo que esperar hasta finales de la década de los ochenta para que entraran en circulación las primeras tarjetas postales ilustradas, que eran enviadas sobre todo por extranjeros. La generalización del uso de la postal entendida como una nueva forma de correspondencia entre los españoles llegó con el nuevo siglo, y fue entre 1901 y 1905 cuando esta nueva industria alcanzó su “edad de oro”.

Es posible que el gran éxito de la tarjeta postal se deba a que en ella la imagen fotográfica se combina con una nueva dimensión comunicativa. En origen se trataba de un medio a través del que únicamente se compartía una imagen. Fue poco tiempo después cuando se añadió un breve texto, lo que permitía aunar imagen y mensaje en un mismo elemento. La tarjeta postal acerca la imagen fotográfica a distintos públicos y a lugares muy distantes, y contribuye a la democratización de la fotografía y a la transmisión del conocimiento.

En este contexto, las casas impresoras se multiplicaron y ofrecieron un producto de mayor calidad; utilizaron fundamentalmente la técnica de la fototipia y, en menor medida, la litografía y el fotograbado. Los editores también aumentaron considerablemente y es que, además de las grandes casas impresoras –como Hauser y Menet, Lacoste o Thomas–, algunas librerías, bazares o incluso los propios fotógrafos se convirtieron en editores de tarjetas postales. La mayoría de las postales son de autores anónimos y solo en contadas ocasiones figura el nombre del fotógrafo en el pie de imprenta. Además de las grandes empresas que contrataban profesionales para este fin, sabemos que fueron muchos los fotógrafos que adaptaron sus imágenes al formato postal y crearon postales ilustradas listas para ser comercializadas.

La tarjeta postal fue un fenómeno creado en el siglo XIX y desarrollado a lo largo de todo el siglo XX, que no habría existido sin una fuerte industria fotográfica a sus espaldas. Es un producto editorial pero con una inequívoca raíz fotográfica.


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