Congresos de la Universitat Politècnica de València, I Congreso Internacional sobre Fotografia: Nuevas propuestas en Investigacion y Docencia de la Fotografia

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La permanencia del oficio fotográfico
Dr. Diego Martín Fernández, José Aureliano Martín Segura

Última modificación: 18-10-2017

Resumen


“Cuando se sospecha de la inminencia de la pérdida de algo es cuando se comienza a hablar de ese algo” (Laguillo, 1995:20). Hace más de 2.000 años los filósofos se preguntaban sobre qué ocurriría con las escuelas de filosofía si se perdiera el oficio de pensar. ¿Habría que preguntarse ahora si se está perdiendo el oficio de fotógrafo?

Efectivamente, el oficio entendido como antaño ha cambiado desde la irrupción de las nuevas tecnologías. De hecho, la evolución de la técnica fotográfica se desarrolla continuamente con formas y usos profundamente distintos a los anteriores, lo que crea nuevos hábitos en la profesión.

Esa superación de las cuestiones técnicas es algo que, sin duda, supone una ventaja que hay que considerar, puesto que lo que ahora empieza a diferenciar a los profesionales es más una cuestión conceptual que una destreza mecánica. Pero no se puede perder de vista que aún hoy el nuevo sistema digital fotográfico está recostado sobre todo lo que ya se hizo en el sistema argéntico. Por lo tanto, tampoco se puede afirmar que los métodos de trabajo hayan cambiado drásticamente.

Este artículo no cuestiona que la fotografía digital haya supuesto un incremento de las ventajas sobre los inconvenientes del sistema anterior. Ni siquiera rebate que haya habido una superación tecnológica sobre los conocimientos técnicos de los que tan solo gozaban los maestros fotógrafos del sistema fotoquímico.

Lo que se plantea en este estudio es la necesidad de defender un oficio fotográfico basado en el conocimiento profundo de la técnica para luego usarla como se quiera. Por eso, el fotógrafo actual se debe proponer que el control sobre ella resida en no dejar actuar sola a la cámara. Porque, por muy precisa y exacta que sea la construcción de su tecnología, la meta del fotógrafo es usarla con constancia hasta conocer su idiosincrasia y hacerla finalmente suya. Ese es el modo adecuado con el que lograr obtener un “negativo” idóneo que recree el clima en que se toma, en cuanto a que se tomamos eoISO),lidadó la fotografía y con el que alcanzar un buen trabajo posterior.

Debido a la complejidad del asunto, se han seguido distintos métodos que han reforzado la hipótesis. Partiendo de una profunda revisión bibliográfica, de la experiencia del propio autor,  realizando una comparativa entre las respuestas una batería de preguntas en torno a tres cuestiones -la esencia de la fotografía, el buen hacer y sus reglas y la irrupción del sistema digital-, mediante la técnica de los grupos nominales y en una serie de entrevistas con profesionales españoles directamente vinculados al sector fotográfico y que han vivido esta fase de tránsito entre lo fotoquímico y lo digital desde distintos canales (distribuidores, profesionales, galeristas, coleccionistas o teóricos, entre otros).

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