Última modificación: 17-01-2022
Resumen
A lo largo de la pandemia de la Covid-19, hemos asistido a múltiples webinarios y actividades online, donde se ha puesto de manifiesto la necesidad de profundizar en la digitalización de los museos. Estos han suplido el cierre obligado por variadas propuestas en este sentido, en su mayor parte ya existentes o realizadas con urgencia y frecuentemente careciendo del contexto de una gestión estratégica adecuada.
Prácticamente todas las reflexiones han puesto de manifiesto que en general, se acumula un retraso evidente en estos procesos y que, además, se debería aprovechar esta oportunidad para darle un nuevo impulso. El peligro que se corre es que, como suele pasar demasiado a menudo en los museos, se opte por una política ejecutiva y no estratégica. Es decir, que se acabe dando prioridad a evidenciar alguna acción por parte del museo, antes que a diseñar un proyecto vinculado con la planificación estratégica a largo plazo. Por otra parte, no siempre se ha establecido una adecuada separación conceptual entre la idea de ofrecer la versión digital de un museo a, sencillamente, perfeccionar su web.
Ante ello, desde El Museo Transformador y como parte de nuestra misión, hemos desarrollado una herramienta de evaluación que ayude a tomar las decisiones de forma reflexiva invitando a no hacerlo sólo en contextos de emergencia. Estas decisiones no sólo deben tener en cuenta los aspectos tecnológicos, que a menudo deslumbran por lo que tienen de voluptuosos, sino sobre todo los aspectos de sostenibilidad en el tiempo.
La herramienta consiste en una rúbrica con criterios de evaluación pautados y definidos en base a indicadores claros. La rúbrica consta de dos ámbitos específicos: el de la gestión estratégica y el del rigor museístico. Por el primero, una propuesta será adecuada si consta en la planificación, tiene en cuenta los recursos financieros, humanos, materiales y tecnológicos necesarios y si formula una propuesta de evaluación completa. Para el segundo, la propuesta deberá ofrecer un vínculo claro con la experiencia museística, en sus valores educativos, en su relación con los contenidos propios del museo y la complementariedad con la visita presencial. Así mismo debe tener en cuenta a qué tipo de público se dirige, cómo se plantea su participación, la capacidad de socialización que promueva y lo que la diferencia de una mera intervención en la oferta de la web.