Congresos de la Universitat Politècnica de València, XXXIII Congreso Nacional de Riegos

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ESTUDIOS METODOLÓGICOS DEL EFECTO DEL REGADÍO SOBRE LA CALIDAD DE LAS AGUAS DE LAS MASAS ASOCIADAS A UNA ZONA REGABLE: EL CASO DEL SECTOR B-XII DE LA ZONA REGABLE DEL BAJO GADALQUIVIR
J. Martínez Beltrán

Última modificación: 10-06-2015

Resumen


Introducción

La agricultura de regadío tiene efectos socio económicos muy relevantes si la zona regable donde se practica ha sido correctamente planificada y diseñada y sus obras bien ejecutadas. Además, los sistemas de riego y drenaje deben ser operados y mantenidos adecuadamente por la comunidad de usuarios y por los propios regantes, que a su vez deben aplicar buenas prácticas agrarias.

Sin embargo, las zonas regables tienen dos efectos sobre las masas de agua que tienen asociadas. Uno es la detracción de recursos hídricos de una masa de agua superficial o subterránea con objeto de utilizarlos para el riego. Otro es el impacto de la evacuación del agua de drenaje sobre la calidad del agua de la masa que lo recibe.

Por ello, la Dirección General del Agua, del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, encomendó al CEDEX un estudio metodológico de esos efectos en tres zonas regables de España, que en conjunto tuvieran una extensión de unas 85.000 ha. Las zonas estudiadas han sido: la zona regable en el delta por el Canal de la Derecha del Ebro; el Sector B-XII de la Zona Regable del Bajo Guadalquivir; y la Zona Regable del Canal de Orellana.

El objetivo de este artículo es sintetizar los resultados del trabajo realizado en la segunda zona estudiada. Los resultados de los estudios de las otras dos zonas serán objeto de futuros artículos.

Desarrollo del estudio

El estudio metodológico tiene tres componentes: caracterización de la zona regable; efectos del riego y drenaje sobre las masas de agua asociadas; y uso y gestión sostenible del agua en la agricultura de regadío de la zona regables.

El Sector B-XII es el último de la Zona Regable del Bajo Guadalquivir. Está situado en la provincia de Sevilla siendo Lebrija la población donde tiene su sede su Comunidad de Regantes.

Las obras de transformación de las tierras de antiguas marismas de este sector para su uso agrícola comenzaron por iniciativa privada durante la primera mitad del siglo XX. Fueron continuadas por el Instituto Nacional de Colonización y finalmente por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) y el Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario (IRYDA). Al comienzo de la década de 1980 fue declarada su puesta en riego y constituida su Comunidad de Regantes.

Tiene este sector una superficie de 15.420 ha de las que 14.087 ha son tierras regables. Tras la puesta en riego, el IRYDA concedió a cada uno de sus 1.142 concesionarios una explotación de 12,5 ha.

El clima en este sector es de tipo mediterráneo con influencia atlántica con veranos secos y cálidos e inviernos templados y lluviosos pero con precipitación muy variable (494 mm de precipitación media anual durante los últimos 36 años). Los suelos son de textura muy arcillosa, fueron inicialmente salinos y continúan teniendo sales en el subsuelo. Las tierras no tenían en condiciones naturales drenaje y estaban sujetas a las inundaciones del río Guadalquivir y de dos arroyos afluentes. El sector tiene dos masas de agua asociadas: un tramo del bajo Guadalquivir y una capa de agua freática subyacente colgada sobre una capa muy impermeable.

El sistema de riego parte de un embalse de regulación del agua del final del Canal del Bajo Guadalquivir. Consta de tres canales de conducción del agua y de 13 estaciones de bombeo que impulsan el agua a una red de tuberías que distribuyen el agua de riego a las parcelas. Los regantes pueden aplicar el agua por surcos, aspersión y goteo a sus cultivos, fundamentalmente: trigo y remolacha en invierno-primavera y algodón, maíz y tomate en verano. El sistema de drenaje consta de un dique perimetral que impide la entrada de agua superficial y una red de desagües que conduce el agua de drenaje a  7 estaciones de bombeo que la evacuan al río Guadalquivir. Las parcelas tienen sistemas de drenaje superficial para el control de la escorrentía del exceso de agua de lluvia y sistemas de drenaje subterráneo para el control del nivel freático.

El CEDEX ha determinado las necesidades de agua de riego del sector y las ha comparado con las dotaciones de agua asignadas por la CHG en las dos campañas estudiadas. También ha estimado la masa de sales que este sector evacua al río durante las campañas de riego 2011-2012 y 2012-2013 mediante la elaboración de balances de agua y de sales, así como las concentraciones de nitratos del agua de drenaje evacuada por las estaciones de bombeo. Luego ha evaluado la influencia que ha tenido esa evacuación en la calidad del agua del tramo del río asociado al sector en lo que concierne a salinidad y nitratos. También la influencia que el riego y el drenaje está teniendo sobre la oscilación de la capa freática y sobre el contenido del agua subterránea en sales y nitratos.

Conclusiones

Las dotaciones asignadas en las dos campañas (6.896 m3/ha y 5.610 m3/ha) han sido inferiores a la calculada (7.410 m3/ha) para satisfacer las necesidades de agua de riego de los cultivos y el control de la salinidad de los suelos. Todo ello, a pesar de que la eficiencia global de riego es muy alta (la de aplicación media determinada es del orden de 0,9). La detracción de agua del Guadalquivir en el azud de Peñaflor para el riego de este sector está plenamente justificada si se quieren mantener los beneficios socioeconómicos actuales del regadío de este sector.

En la campaña 2012-2013 este sector exportó más sales (unas 14,9 t/ha) que las que entraron con el agua de riego (unas 6,2 t/ha): siguen lavándose sales del subsuelo. Sin embargo, el impacto sobre la salinidad del agua del río es limitado pues depende más del caudal y de su efecto sobre la cuña de agua salobre marina. La masa de nitratos exportada también es mayor que la importada con el agua de riego. Queda por determinar si se debe a nitratos aplicados en la campaña estudiada o de nitratos acumulados en el suelo por exceso de fertilización nitrogenada en campañas anteriores.

DOI:http://dx.doi.org/10.4995/CNRiegos.2015.1444

 


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