Congresos de la Universitat Politècnica de València, XXXIII Congreso Nacional de Riegos

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EVALUACIÓN DE LA UNIFORMIDAD DE DISTRIBUCIÓN EN CAMPO EN RIEGO POR GOTEO CON AGUAS REGENERADAS: COMPARACIÓN Y PROPUESTA DE UN NUEVO MÉTODO
F. Ramírez de Cartagena, G. Arbat, J. Pujol, J.A. Barragán, M. Duran-Ros, J. Puig-Bargués

Última modificación: 10-06-2015

Resumen


1. Introducción. Objetivo del trabajo

La uniformidad de distribución (UD) en las instalaciones de riego por goteo es un parámetro que permite conocer si existen diferencias importantes en la aplicación del agua al cultivo y determinar las causas que las provocan para poder reducirlas. Evaluar la UD es especialmente interesante cuando se utilizan aguas de riego con un potencial elevado de obturación, como es el caso de las aguas residuales regeneradas.

Entre los métodos existentes para la determinación de la UD en campo destacan los de Merriam y Keller (1978), adaptado por Vermeiren y Jobling (1986), ASABE (1998) o el de Burt (2004). Las diferencias estriban en el número y localización de los goteros que se utilizan para determinar su descarga y su presión de trabajo.

En el presente trabajo se pretende, en primer lugar, comparar los resultados utilizando los métodos de Merriam y Keller (1978) y el de Burt (2004) para a continuación, proponer un nuevo método que permita obtener una medida más representativa del estado de la instalación, además de facilitar esta determinación a partir de su monitorización.

2. Metodología

Los experimentos se realizaron con una subunidad de riego por goteo en superficie que tenía 4 laterales de 87 m de longitud y con goteros autocompensantes integrados de 1,6 l/h situados cada 30 cm y con coeficiente de variación de fabricación inferior al 3% La subunidad disponía de un cabezal de filtración que permitió operar con filtros de anillas, malla y arena, sucesivamente. La subunidad utilizaba como agua de riego el efluente suministrado por la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Celrà (Girona). Todos los laterales se reemplazaron por otros nuevos cada 2000 h de funcionamiento.

Se determinó la UD con los métodos de Merriam y Keller (1978) y el de Burt (2004) cada 500 h aproximadamente. El método de la ASABE no se utilizó puesto que requiere aleatoriedad en la elección de los goteros y, precisamente, se quería utilizar siempre los mismos goteros en las evaluaciones para poder analizar con detalle el efecto de su posible obturación. Con el método de Merriam y Keller (1978), adaptado por Vermeiren y Jobling (1986), se determinó el caudal en dos goteros contiguos localizados al inicio, a 1/3, a 2/3 y al final de los cuatro laterales. El método de Burt (2004) requirió determinar los caudales en 4 goteros adyacentes del inicio del cada lateral, otros 4 goteros contiguos localizados en la mitad de los laterales y en los últimos 7 emisores de cada lateral. Con ambos métodos, se midió la presión de trabajo de los goteros. Con todos los datos adquiridos en campo, se calculó la UD de caudales y de presiones. Los resultados de la UD de caudales para las 13 evaluaciones realizadas se indican en la tabla 1. La UD de presiones estuvo siempre por encima del 97%.

Puesto que la subunidad de riego disponía de un sistema de supervisión y adquisición de datos (SCADA) (Duran-Ros et al., 2008) con registro cada minuto de funcionamiento, se utilizaron los datos de los transductores de presión y contadores volumétricos localizados al inicio, a 1/3 de su longitud, a 2/3 y a 10 m del final de cada lateral para calcular la UD de caudales (tabla 1). Los datos que se utilizaron para la comparación fueron los recogidos  durante los mismos instantes en los que se realizaron las evaluaciones de campo. Este procedimiento permite determinar la UD sin que sea necesario realizar el muestro en campo.

Tabla 1*. Comparación entre las UD de caudales (%) obtenidos con los distintos métodos.

3. Conclusiones

Los resultados indican la gran incidencia que tiene la obturación de los goteros en los valores de la UD. El método propuesto presenta como ventajas su automatización y que considera indirectamente todos los goteros del sistema, de forma que no se ve tan afectado por la obturación de los goteros evaluados como sucede con el método de Merriam y Keller (1978).

* Para ver tabla 1 consultar Resumen completo

DOI:http://dx.doi.org/10.4995/CNRiegos.2015.1526


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